A 40 AÑOS DEL LINCHAMIENTO DE UN VALIENTE

Pasolini

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“LA POESÍA COMO REVELACIÓN Y EXILIO” Un análisis de la obra del poeta Amaro Nay

amaro rueda -

 

Existe en la poesía la posibilidad de acceder a nuevos espacios a través del texto.

Espacios en los que las dimensiones temporales suelen simplificarse hasta hacerse epopeyas narrativas de significaciones cotidianas y parciales, en los que los poemas funcionan como una amalgama de sucesos fragmentados que van definiendo un todo orgánico. Mas la poesía suele trascender esas posibilidades formales y exceder sus dimensiones escatológicas y políticas, para hacerse un hecho estetizante que va modelando nuevos universos mitológicos, paisajísticos o discursivos, que determinan las especificidades textuales de la creación, a partir de la indagación en un eje temático
o técnico que irá determinando la particular poética del escritor, presentada como suma de imágenes o secuencias rítmicas, visto como polos no excluyente s de los artificios del lenguaje, aunque pocas veces conciliables.

Los poemas de Amaro Nay, desde Dalterius hasta Riquil-dá, se habían caracterizado, casi como sello escritural, por una opción por un naturalismo preferentemente marino y de referentes cósmicos -entre la fertilidad de la madre, la tierra, el amor, el mar, las olas, el viento, lluvia, sol, cielo, luna, estrellas, flores, peces, pájaros-, como un marco en el que los hombres ocupan un centro arquetípico, en el que los fenómenos y las fuerzas naturales son confrontados con los hechos y la labor cotidiana, descarnada y sufrible, ante la lucha por la permanencia, por la subsistencia y por la creación.

Sortilegios para la casa rota parte de un punto nodal diferente, pues los poemas aquí experimentan un quiebre confesional, intimista y social no tan visibles en textos
anteriores. El escritor que poetizaba la naturaleza, parte ahora de una búsqueda por reencontrarse consigo mismo y con una memoria asediada por el desencanto, desde una conciencia desterritorializada y el intento de relocalización en una cartografía ajena y conflictiva, ante la sensación de desarraigo que moviliza sus versos, ante la conciencia de una “patria ausente” y un territorio presente que lo alberga.

Hay en estos versos rezagos de un espacio mental fronterizo, de un territorio neutro, intermedio, que funciona como una limes, más psíquica que fisica, que va determinando un ostracismo que parte de una topografia imaginaria, marcada por un extrañamiento ante lo que se revela, en términos de Marc Augé, como un no lugar, o como un nuevo espacio para el anonimato. Ante la manida sensación de inserción y no inserción en un espacio fisico específico, entre dos territorios o dos patrias que nos irán dando la clave del discurso del autoexilio.

Desde el título, Sortilegios para la casa rota, nos refiere a un espacio “social” íntimo pero quebrado, donde los poemas son presentados casi cinematográficamente, a partir de antinomias que contrastan el silencio con el bullicio, entre el individualismo y la labor colectiva, como dos polos de tensión lindantes entre la vida y la muerte, entre lo sagrado y lo profano.

Melancólicos Mendigos Cantan / y adornan nuestras ropas con limosnas / Como a
Cristo sentado a la diestra
/ de algún amigo nos miraremos las manos /Algunas veces todos
los dias
/ un pan duro queda en la mesa / cotidianamente acumulado.

Quizá la noción de sentirse extranjero e integrado a la vez, en un territorio mental y en un espacio cultural que se siente propio y a la vez ajeno, haya determinado ese sello indeleble en la conciencia del migrante, que cuando es un poeta suele intentar refundar un territorio, a partir de una imaginación que profundiza el enrarecimiento nostálgico de lugar hacia nuevas cartografías que parecen textualmente vívidas, donde lo político se diluye en lo cultural, permitiéndole construir un universo ficcional que le permitirá reconocerse insertado. Christine Brooke-Rose, sostenía que estas actitudes funcionaban como la manera distintiva de todo exilio, en especial el de un escritor, que tiende a caracterizarse por el rechazo a ser integrado -yo agregaría también la imposibilidad de integrarse-, y su deseo de edificar un espacio fisico propio, distinto a aquel en el que los otros están establecidos. “¿acaso todo poeta o novelista no es una especie de exiliado, que mira desde afuera una deseable imagen del pequeño mundo creado para el espacio de la escritura?”.

Amaro Nay cita como epígrafe al peruano Scorza: “Cuando la libertad abra sus alas sobre mi país desesperado volveré”. Hay en los versos del poema Perú una visión entre nostálgica y desencantada, entre la idea del retorno y la renuncia, graficada en un amor conflictuado: “Cómo no sentir en mi cuerpo / tu ciudad de Dios / con las calles sin nombre / en el pecho de los que madrugan “, como una invocación un tanto distante al país desgarrado pero querido de Javier Heraud, de Palabras de guerrillero: “Porque mi patria es hermosa / como una espada en el aire / y más grande ahora y aun / más hermosa todavía, / yo hablo y la defiendo / con mi vida”.

Tal vez estos versos sean sintomáticos del desgarro y el distanciamiento experimentado ante la patria ausente, ante las referencias étnicas, sociales y geográficas presentes en el libro: “Pero te quiero así / con el hambre de los negros / y el silencio de los indios / te quiero junto a los espermas / de los prostíbulos oficiales / con los hospitales llenos / de niños abandonados”, o en la invocación de su poema Vals:

“Cuéntame de nuestro país / de su cuerpo de arena / de su sangre de mar / de sus raíces”, o los versos de La última noche de Atahualpa, con un ritmo de invocación más bien arguediano.

Quizás la idea de patria sea más bien un estado mental, como solía definir las ciudades Simmel. El poema Aquí se presenta como una reflexión sobre ese extrañamiento ante la patria nueva: “Si me quedara aquí / con un rostro indígena / entre los barrios grises”, además de una suerte de contrapunto sensible en las referencias a Argentina y a su música, como en Final de Tango: “Las ganas que uno tienen / de andar alguna vez / por estas calles / aunque no se viva / en Buenos Aires / y esta casa haya dejado de ser nuestra”

Sortilegios para la casa rota podría funcionar como un viaje continuo, desde los orígenes hasta el centro, pues el libro es cerrado con un conjunto de poemas que, a manera de crónica de viaje, va definiendo el deslumbramiento ante sus desplazamientos
en Alemania. El poema El muro, aborda la nueva realidad con un matiz menos culturalista y más cosmopolita, donde se mezclan referentes de su sentida patria nueva, más querida aún desde la distancia, a partir de Íconos de la música argentina y el amor comprado en una “ciudad sin primaveras” y fría, donde el deslumbramiento incita a la apropiación, a la normalización, y la nostalgia interiorizada por entidades argentinas
ausentes, en una encrucijada que va caracterizando al libro en general, entre sus deseos de inserción y sus resistencias a ello, donde Sortilegios … se presenta como una posibilidad transculturada o de alumbramiento global, en el que los problemas sociales suelen reconocerse diseminados en todos lados, repitiéndose de la misma forma pero diferentes.

 

rafael-ojeda
Rafael Ojeda: Escritor, ensayista, periodista y crítico literario nacido en Lima,ha estudiado Ciencias Sociales y Comunicación Social. Ha participado como invitado en múltiples eventos nacionales e internacionales. Desde hace más de una década es colaborador habitual de diversos diarios y revistas de actualidad política, social y cultural del país, como el diario Expreso, El Comercio, El Peruano,y la revista Quehacer; publicaciones regionales como Sieteculebras y Tatuajes, además de revistas internacionales como Wayra y La hoja Latinoamericana, de Suecia;Silabario y CECIES de Argentina; Utopía & Praxis, de Venezuela

          RAFAEL OJEDA ( PERU)

POEMAS DE AMARO NAY:
http://www.lexia.com.ar/riquil-da.htm
http://www.lexia.com.ar/Amaro_Nay.html

EL PREMIO

teatro vacio

La marquesina iluminada del teatro auguraba una velada brillante.
La avenida desbordaba de vehículos. Rápidamente los taxis dejaban sus pasajeros en la vereda
Lo habían convocado temprano . Se acercó e intentó asomarse a la boletería, sufriendo innumerables apretujones .Con los codos se abrió paso entre una horda de señoras con olores a desodorantes baratos y a perfumes de ocasión, que se disputaban la permanencia en el vestíbulo.
Hombres con trajes arrugados y pasados de moda estaban junto a ellas. Cuando llegaba algún famoso ,empezaban los cuchicheos y gritos histéricos y las fotos junto al elegido.
Consiguió una entrada invocando su condición de premiado y lo mandaron a la última fila en el lado derecho.
Poco a poco se desarrolló la ceremonia. Llamaban por tandas. Cada galardonado tenía su grupo de amigos que lo vivaban , aplaudían a rabiar y se levantaban de las butacas cuando su héroe bajaba del escenario.
Así fue toda la noche. Cuando escucho su nombre , una promotora apurada le indicó que subiera al escenario. Se cruzó con los presentadores y los músicos que se movían raudos hacia la calle
La chica señaló un pasillo lateral y una cortina.
Tras esa cortina estaban sus 5 segundos de fama.
Cuando salió lo único que vió fue el galardón de acrílico sobre una mesita, mientras tanto la sala estaba completamente vacìa.
Le gritaron que tomara el premio que tenían que cerrar.
Cuando lo hizo, lo levantó repitiendo el gesto que había visto hacer tantas veces esa noche.
Lo levantó imaginando una ovación,algún aplauso.
En ese momento el cenital parpadeó y los demás reflectores fueron apagandose uno tras otro….

© Francisco Alberto Chiroleu

SE LLAMA POESIA A TODO AQUELLO QUE CIERRA LA PUERTA A LOS IMBÉCILES

aldo-pellegrini

Por: Aldo Pellegrini

La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.

Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.

Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.

Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. Es ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada “poesía oficial”, poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.

La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.

Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella.

La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.

La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.


 Para contribuir a la confusión general. Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión, 1976.

MANOS, MANOS, MANOS…

IMG00298-20111206-1126En un taller de plástica de la ciudad de Rosario, lograron sin quererlo una obra que hubiera encantado a los surrealistas.      Vaciados en yeso de manos de niños, como los cuerpos de Pompeya las manos reclaman la atención del caminante.  Tal vez la mas grande quiere salir a la vereda y las demás asustadas intentan detenerla. Tal vez se escaparon todas juntas y vaya a saber que es lo que están haciendo. Se recomienda a los que suelen esperar el omnibus en la esquina que revisen sus bolsillos.

NON PLUS ULTRA

cementerio andinistas

El viento helado
trae
día tras dia
rumores de muerte
Como un mundo
que se desborda a si mismo
el santuario espera.
Amarrado a las piedras
el hijo de Dios se sacude
angustiosamente
Los alambres que sujetan su cruz
rechinan crípticos mensajes
La naturaleza
golpea las losas
La ronda de las estaciones
va dejando huellas terrestres
Sin fotos ni señales
quedan nombres y fechas .
Inmutables referencias
de la altura alcanzada
El recinto transmite
desaliento y tristeza
Tanta juventud
olvidada
debajo de esas rocas…
Allí cerca
esta la cima
Ellos saben
que siempre
los está
esperando…

Cementerio de los Andinistas
Mendoza- Argentina- Planeta Tierra

cementerio andinistas 2(c) Francisco A. Chiroleu

LA CIUDAD POBRE

la-ciudadela-pobre

Con las diferencias logicas , con las lluvias que los han lavado y desgastado,las cruces y estatuas de portland resisten menos que sus parientes de mármol. Aqui la piedad la inspira el entorno, la ruina, el abandono,el saqueo de todo lo metálico.