Cuando el ingenio logra sobreponerse al contexto

BALANCE 2017. Repaso por el universo del cómic durante esta temporada

Una lista importante, con algunos libros extraordinarios, dan cuenta de un panorama ávido. Lejos de la bonanza económica, la participación del Estado se revela fundamental, mientras los editores apelan a la conformación de colectivos.
La portada de "El Volcán", la edición más importante del año.
La portada de “El Volcán”, la edición más importante del año. 

 

Con el ánimo puesto en publicar, hacer, leer, el mundo de la historieta tiene cuerda para rato. A manera de ejemplo, por estos días circula la confirmación de parte de Eduardo Risso y equipo sobre los prolegómenos de la novena edición de Crack Bang Boom, y la noticia no es cualquiera, ya que esta actividad es eje desde el que se articula el panorama. La presentación de libros tiene allí el lugar preferencial, por encima de las demás convenciones a nivel país. A saber, una treintena de títulos tuvieron panel dedicado durante la convención; entre ellos, muchos de factoría local.

Aun cuando la situación económica no sea la mejor y esté cada vez más lejos de una casi pretérita bonanza, lo cierto es que el sector se sabe consciente y articula las maneras desde las cuales proseguir. Entre estos dilemas, el rol del estado continúa fundamental. Crack Bang Boom, vale recordar, no sería posible (al menos, tal como es) sin la injerencia y logística que aporta la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad. Una labor que es reconocida no sólo a partir de la cantidad de asistentes (alrededor de 40 mil) sino desde algo todavía mayor: sin la participación de la Municipalidad de Rosario, el devenir de la historieta nacional no sería el mismo. Más vale tenerlo presente.

“Amarcord”, de Natalia Novia, en “Historieta LGBTI”.

Cuadritos ejemplares

Si Crack Bang Boom es el mérito que sobresale desde la tarea pública, también lo son las historietas publicadas por la Editorial Municipal de Rosario, que ya conforman un catálogo que ha cobrado una autonomía distintiva. A partir de la tarea en conjunto con el Area de Diversidad Sexual, Historieta LGBTI ha supuesto todo un hallazgo, respecto del libro resultante así como de la respuesta social que despierta. Un interés que es todo un acierto, porque pensar la diversidad desde la historieta significa darle al medio un reconocimiento implícitamente marginal, un rasgo que la historieta tuvo desde sus inicios, a veces mancillado por una hegemonía que se preocupa de limar asperezas, cuando son éstas, justamente, las mejores herramientas de las que dispone el medio. De este modo, Historieta LGBTI reúne una pluralidad de voces que son un muestrario de las diferentes maneras de entender el lenguaje del cómic. El jurado compuesto por Max Cachimba, Mariela Acevedo y Diego Trerotola, tuvo en sus manos la organización de uno de los libros del año, que debe ser analizado a la par de ese otro logro que es El Volcán.

¿Y qué es El Volcán? Es el mejor libro de historietas publicado durante 2017, surgido del interés compartido entre la EMR y Musaraña Editora, de Buenos Aires. El subtítulo que acompaña aclara de manera temática: “Un presente de la historieta latinoamericana”. En principio, basta ver semejante librazo para corroborar el testimonio de trabajo que significa, con más de 40 autores latinoamericanos en combustión espontánea. Pero ojo, esa mixtura que explota tiene responsables: José Sainz (EMR) y Alejandro Bidegaray (Musaraña), las dos cabezas impresionantes que se pusieron a la tarea de enumerar, clasificar, discutir, las inclusiones que las páginas contienen. El resultado es asombroso, todo un acierto editorial que no deja de sorprender, y que debe ser ratificado: se trata de una editorial municipal que apuesta a la historieta, y lo hace desde el lugar más impensado y menos comercial. Para que quede claro: El Volcán habrá de ser (así como ya lo es Informe: Historieta argentina del siglo XXI, compilado por Sainz para EMR) uno de los libros fundamentales para pensar el derrotero de la historieta toda.

“Perro”, del prolífico Renzo Podestá, que está en su mejor momento.

Libros con sello

Un repaso veloz por el hacer editorial de la ciudad arroja los siguientes nombres: Rabdomantes, Fog of War, Szama Ediciones, Términus; un repertorio de identidades afines pero bien distintas. Cada uno con una manera diferente de hacer historieta. Y eso es lo mejor que puede suceder. Más aún si se tiene en cuenta que la necesidad mutua de editar cómics ha provocado fusiones en forma de colectivos. De este modo, Rabdomantes y Fog of War integran Asedio, así como Términus y Szama hacen lo propio con Big Sur (junto a Le Noise y La Pinta). Big Sur, de hecho, dio un paso significativo al editar de manera grupal Almer Definitivo, de Manuel Loza, el libro que reúne todo lo hecho por el dibujante de Quilmes con su personaje, a la par de extras que vuelven a esta edición imprescindible: de temple sensible, el caballero pergeñado por Loza vive días artúricos y se pregunta por el significado mismo de la “heroicidad”.

Desde lo particular, Szama Ediciones dio a conocer lo que ya es una rareza, al menos desde el criterio de publicación que lo sustenta. Perro, la más reciente creación del prolífico y cada vez mejor Renzo Podestá ‑-rosarino de vida cordobesa‑-, desglosa su desenlace en dos finales. La novedad está en que la dualidad no la contiene un solo libro, sino que se reparte en dos, parecidos pero diferentes. Una curiosidad que es mucho más, porque atiende al hacer formal del artista, a partir de una disyuntiva que en todo caso sabrá cómo resolver el lector. Además, Perro da muestras de que Podestá está en su mejor momento, con una claridad narrativa para la que no necesita diálogos, porque es la relación entre cuadritos la que basta para el relato. ¡Y qué relato!, atento a morder cualquier corrección, política y/o religiosa.

Los otros títulos presentados por Szama durante el año han sido Ser Súper, de Fernando Calvi, en donde el gran dibujante cordobés despunta el gusto por los superhéroes desde la artesanía digital; y La fuente de las cagadas, de El Waibe, peculiar dibujante que ha logrado una genialidad. El Waibe tiene un trazo que desconcierta y sin embargo sabe muy bien hacia dónde dirigir el relato, su claridad formal es sobresaliente. Así como le dijera a este diario, su personaje “tiene un culo en la cabeza, y es una especie de mesías que le saca la mierda interna a las personas”. Lo más reciente de Szama es Rondador y Nocturno, de Martín Tejada y Mariano Taibo, basado en el videoclip de Bestia bebé, que dirigiera el propio Tejada.

Términus, en tanto, ha dejado en standby su preciada antología de mismo nombre ‑-que tanto se extraña, premiada en los Trillo 2017 de CBB-‑ para decantarse por libros unitarios, en un proyecto que fuera beneficiado con uno de los subsidios de Espacio Santafesino. La serie constará de tres títulos: hasta el momento se han dado a conocer un integral dedicado a RIP Van Hellsing, con guión de la dupla Enrique Barreiro/Hernán Ferrúa y dibujos de Enri Santana; y Tekton, de Gastón Flores y Lisandro Estherren. Van Hellsing es una historieta genial, con un dibujante que está en pleno uso de sus facultades, de una gracia narrativa que da cuenta del disfrute que el mismo autor experimenta con este cómic. Las historietas de este cazador de monstruos han sido publicadas en Italia, y fue la antología Términus la encargada de darlas a conocer por estas latitudes, todo un hallazgo.

El caso de Tekton merece un apartado, porque su dibujante, el entrerriano Estherren, no sólo es un maestro en lo suyo -‑planteo de página, blancos y negros, variedad de ángulos‑- sino que ya tiene proyección internacional, con trabajos publicados en Estados Unidos. Su guionista, Gastón Flores, parece que ha vivido el año soñado, ya que éste es uno de sus dos libros simultáneos. Tekton, a grandes rasgos, discurre entre mundos paralelos, de manera compleja, con temporalidad cambiante. La tapa de Estherren da gusto, invita a la aventura. Y Flores se anima a pergeñarla de un modo en donde hacer cohabitar varios géneros narrativos, como el policial y la ciencia ficción.

El otro (gran) libro de Gastón Flores es Legado de Sombras (en coedición con Capitán Barato Cómics), uno de los dos títulos que se desprenden de esa experiencia de webcomics insigne que es Alquimia Comics (https://alquimiacomics.wordpress.com/), a cargo de Flores y Federico Sartori. El dibujo es de Pablo Ayala, un virtuoso, alguien de quien se hablará mucho, capaz como es de crear climas de humedad y telarañas, entre sombras donde hundir el trazo para hacer surgir espectros. La edición en color es toda una jugada que ha salido rotundamente bien, sea por la calidad exhibida como por la aceptación lectora. El otro libro de Alquimia es Boras (coeditado con Mitomante), un viaje exorcista de la mano de un cura que no puede sacarse de encima una compañía demoníaca. El guión es de Sartori, y el dibujo de Nacho Lázaro dialoga desde aires cercanos con el arte de Mike Mignola, mientras sumerge la aventura en dos entregas de las que quiere saberse más. Hay un tercer y reciente título, En el desierto, de Lucas Fulgi y Matías Chenzo. Vale decir, lo que Alquimia está produciendo es de lo mejor, basta acercarse al archivo del sitio web para constatarlo.

El sello Rabdomantes viene creciendo y normalizando una producción que tenía a la antología Quimera como punta de lanza. Con un quinto número con tapa de Salvador Sanz, la revista pasó a retiro en beneficio de los libros. Entre ellos, el que se ha alzado con notoriedad es El Hombre Primordial, rescate de la recordada historieta de la dupla Mauro Mantella/Germán Erramouspe, publicada en revista Bastión hace poco más de una década. El Hombre Primordial es un acercamiento al cómic de superhéroes desde un verosímil cercano, aunque rápidamente se entretejen referencias que vuelven inasible la localización espacial. Vale decir, se trata de una historieta que juega con el género pero lo rarifica desde matices que no atienden a localismos reduccionistas. Se trata de una obra ineludible para pensar el desarrollo del medio. Lo todavía mejor es que Rabdomantes acaba de lanzar -‑a través del prepago, una práctica encaminada a ser vía operativa editorial-‑ Ucrónicas, dedicado a recopilar muchas de las historias cortas del guionista, con un plantel de dibujantes notable.

La otra novedad, en compañía inicial con el ahora extinto sello cordobés Atmósfera, es el entramado del universo “Ojo eléctrico”, dedicado a reunir y hacer convivir distintos títulos, realizados por varios artistas junto a la varita del guionista cordobés Damián Connelly. Hasta el momento, los libros son: Psicocandy (Connelly/Nicolás Brondo), Flash Card Mistery Man (Connelly/Fernando Calvi) y Paint it Black (Rodrigo Canessa/Nicolás Barbera). Finalmente, Rabdomantes se dio el lujo genial de publicar El sueño es eterno, del uruguayo conocido como El Gordo Mario, en donde las convenciones del medio son alteradas en beneficio de la página completa, desde la relación casi intuitiva entre ellas, y un blanco y negro de contraste alto, como si se tratara de grabados.

Fog of War, en tanto, ha devuelto vida ni más ni menos que a Crazy Jack, una de las recordadas creaciones del guionista Gustavo Amézaga (Manuel Morini) y el dibujante Rubén Meriggi para las revistas de Editorial Columba. Un álbum de factura preciosa que convive con otras propuestas como Artemis -‑serie que presentó un tercer número‑- e Individuo H; el primero con dibujo de Guillermo Villarreal, y el segundo con Germán Peralta: los dos, artistas de temer, con trayectoria en el exterior y un futuro que apenas inicia. Entre ellos, el talento narrador de Ariel Grichener se está expandiendo y una de sus historietas previas, Chiko y Amigo (con dibujos de Sebastián Sala y Belén Andrade), promete edición en Estados Unidos y Canadá a través de la editorial Rats & Crows.

“Guerra de Soda”, bellísimo libro de Jazmín Varela, que participó también de “El Volcán”.

Y también

Por otra parte, el año trajo una nueva historieta del dibujante local Leo Sandler: Marca perro, de orientación infantil, con guión del uruguayo Rodolfo Santullo. Lo editó Pictus, de Buenos Aires, mismo editor de la antología Distopía (Volumen 1), en donde Santullo reunió talento con el rosarino Damián Couceiro, cuya claridad narrativa es siempre celebrada por este periodista.

Jazmín Varela despuntó con un libro bellísimo, que viene a coronar un recorrido con participación en la antología El Volcán. Con Guerra de soda la dibujante construye un relato de índole personal, en donde refiere de manera íntima y es a la vez capaz de acercar al lector desde un ánimo compartido. Se trata, también, del segundo libro de la colección que José Sainz desarrolla para Maten al mensajero; el primero fue el ineludible Notas al pie, de la cordobesa Nacha Vollenweider. Se trata de un trabajo formidable, que sitúa a Vollenweider como una de las mejores artistas del panorama, capaz como es de dar síntesis al drama con pocas viñetas, grandes, plásticamente vinculadas, en un blanco y negro introspectivo. Una obra maestra.

Mención especial para el libro Sudoku (Loco Rabia), con guión de Alejandro Farías y Otto Saizer, junto a los lápices del local Pablo Colaso. Es un libro de narrativa amena, con talante gráfico europeo, pretendidamente cercano a la denominada “línea clara”, afín a los gustos estéticos del dibujante, quien puede dar carnadura al vínculo entre unos amigos tan cercanos como dibujados.

Finalmente, la antología Edípica (Loco Rabia/Mala Praxis) tuvo al guionista Walter Koza como encargado de organizar un variado recorrido sobre el rol materno, con la colaboración de algunos de los mejores trazos que tiene la historieta de la ciudad. La tapa de Diego Fiorucci, a manera de ejemplo, da cuenta de un artista de calidad excepcional.

Y si se trata de referir a grandes dibujantes locales, la mención mayor es para María Luque, reciente ganadora en la Feria del Libro de Guadalajara, México, con su historieta Casa transparente, en el rubro primera edición del Premio Novela Gráfica Ciudades Iberoamericanas. El galardón es organizado por la Unión de Ciudades Capital Iberoamericanas, el Ayuntamiento de Madrid y la Editorial Sexto Piso.

Anuncios

HUELLAS EN LA TIERRA Por: Arthur Lundkvist (1906-1991)

Mecánica Celeste

1.jpg

DE “BOSQUE OSCURO”

1967

Sobre la situación del mundo

 

El poema: leche materna que se agria bajo los rayos.

El pez volador se aleja sobre la superficie del agua impulso tras impulso. ¡Cómo se parece al poema que huye de la muerte en el mar!

¿Cuándo nos traerá el alba un caballo verde con una panza luminosamente roja?

Todos los hombres están habitados por una espera. En muchos casos, la espera deja de salir y la casa parece deshabitada.

La libertad demuestra su autenticidad siendo comestible.

De repente los árboles se llenan de letras fosforescentes. ¡Si no fuesen todos analfabetos!

Donde estuvo el gran puerto sólo se ve ahora una enorme playa desierta. Parece que se ha cerrado un enorme párpado de arena.

Sólo las serpientes pueden abrir las cerraduras de esas puertas.

Y las serpientes no parecen interesarse por su misión.

Cada golpe de viento es un enemigo…

Ver la entrada original 847 palabras más

DESCUBRO HOLLYWOOD Por: Man Ray (1890-1976)

Mecánica Celeste

1.jpg

(…) Los lugares de interés turístico sólo eran la excusa para relacionarme con los amigos.

Salvo en una ocasión, cuando fui a ver las secuoyas gigantes.

Me pasé el día entero haciendo fotos, con el deseo de registrar mis impresiones. El resultado fue decepcionante. Parecían meros árboles. Un remolque, un coche o una persona parecían liliputienses a su lado. Sólo había un modo de indicar las dimensiones: hacer una foto tan grande como el árbol. Pero ni siquiera en ese caso se podría plasmar el imponente aspecto de aquellos gigantes. Son los seres vivos más viejos del planeta, nacidos en los tiempos de los egipcios, y su corteza tierna y de colores cálidos parece blanda como la carne. Su silencio es más elocuente que el rugido de los torrentes y de las cataratas, más que la reverberación del trueno en el Gran Cañón, más que la explosión de una bomba…

Ver la entrada original 142 palabras más

Aventurero y moderno //// Pratt en Rosario: una muestra para el dibujante genial

La muestra dedicada a Hugo Pratt se presenta en el Fontanarrosa y abre el programa de la edición 2017 de Crack Bang Boom. Dibujantes de la ciudad y la admiración por el creador de “Corto Maltés”.
Retrato de Hugo Pratt.
Retrato de Hugo Pratt. 

“Es uno de los historietistas más grandes de la historia, como Milton Caniff, Will Eisner, Frank Miller; Pratt es de esa calaña”, dice Rafael Ielpi, director del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa. El nombre de Fontanarrosa viene a cuento y completa, porque el gran dibujante rosarino tenía a Pratt entre sus ídolos. Le copiaba las manos, decía, algo tan chiquito y con tanto movimiento. Pratt las dibujaba como nadie: hay que ver los cuadritos de Ernie Pike, Sargento Kirk, Corto Maltés, pero tratando (en lo posible) de salirse del tramado emocional de las páginas.

La oportunidad está: entre el 28 de septiembre y el 29 de octubre, la planta baja del CCRF (San Martín 1080) abrirá sus puertas a Pratt en Rosario, muestra que prologa la inminente y octava edición de Crack Bang Boom (12 al 15 de octubre). “Se trata de una muestra armada en Mendoza, para la cual la hija de Pratt, Marina, aportó algunos originales; lo importante es la recuperación de la figura del autor”, explica Ielpi. La muestra cuenta con producción general a cargo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Provincia de Mendoza, con curaduría de Planeta Comics y Asociación Bancaria‑Seccionales Rosario y Mendoza.

PUBLICIDAD

Hugo Pratt, el gran dibujante italiano que viviera en Argentina durante la década de 1950, es considerado hoy uno de los artistas fundamentales. Fue con Héctor Oesterheld con quien pergeñara las crónicas bélicas de Ernie Pike, la solidaridad en clave western de Sargento Kirk, junto al espíritu aventurero de Ticonderoga. Obras magníficas, que han recorrido el mundo y hecho germinar la madurez del dibujante, finalmente traducida en la docena de aventuras del marino Corto Maltés.

No hay manera de escapar al influjo de Hugo Pratt. Quienes le han leído durante la época de esplendor de la historieta argentina lo corroboran. Porque Oesterheld fue una cosa con Alberto Breccia, otra con Solano López, y fundamentalmente otra con Pratt. “Mientras el mundo de Breccia era denso, inquietante, el de Pratt era más vitalista, se trataba de personajes entrañables, aventureros, valientes, como el Sargento Kirk o el mismo Ernie Pike, corresponsal de guerra. Pero sobre todo con Corto Maltés, que para mí es la encarnación del aventurero y además el espejo mismo de la vida de Pratt”, agrega Ielpi. En efecto, la vida nómade de Pratt se traduce en las aventuras del Corto, junto a dolores familiares provocados durante la Segunda Guerra. Según el dibujante, lo primero que dibujaba de su querido personaje era la mirada. Sus ojos. Eso determinaba el resto. A partir de allí, era Corto Maltés quien decidía el rumbo.

“Corto tiene una diversidad de miradas sobre el mundo que terminan por delinear una época casi atemporal, de vigencia eterna. Como sucede con los detectives de Chandler o Hammett, Corto Maltés sostiene una ética muy personal, a veces a contramano de la sociedad que le rodea”, cuenta Ielpi mientras recuerda una muestra de años atrás, en el mismo Centro Cultural. “Cuando fui titular de Cultura, a mediados de los ’80, una de las grandes muestras que hicimos se tituló Tres maestros de la historieta, dedicada a Pratt, Alberto Breccia y José Luis Salinas. Breccia fue el único que pudo venir, Pratt vivía en Italia o Suiza en esa época. Todos mandaron sus originales y Pratt nos llamó por teléfono para desear éxitos. Fue una muestra muy linda”.

 

 

 

Impresiones repartidas

Sería extraño conocer algún dibujante a quien Hugo Pratt le resultara indiferente. Por acá nomás, calles adentro, Rosario tiene dibujantes de trayectoria internacional. Entre ellos, el propio organizador de CBB, Eduardo Risso. Para el autor de Parque Chas y 100 balas, “Hugo Pratt es de esos artistas que un dibujante no puede dejar pasar sin mirar. Para mí es la línea moderna de la historieta en la época de los clásicos, un adelantado”.

Esa línea que articula clasicismo y modernidad es también distinguida por Gonzalo Ruggieri (Fierro, Heavy Metal): “Lo considero algo así como el dibujante perfecto de historietas, un gran referente que representó un punto de ruptura, un antes y un después en el noveno arte. Desde la narrativa y la aparente sencillez de su obra, se esconde, y a la vez se deja ver, una complejidad y un nivel de precisión prácticamente imposible de alcanzar”. Para Leandro Fernández (Punisher, Hulk), “lo que me atrajo de Pratt fue su capacidad para transportarme a otro lado, a un mundo creíble pero de ensueño al mismo tiempo, donde todos los elementos de la historia conviven en un entorno absolutamente real, documentado y preciso, pero con guiños simpáticos del autor, para mostrar el espíritu de una historia particular, en especial aquellas de Corto Maltés. La aventura, el viaje, la amistad, los personajes tramposos pero queribles. Esas situaciones donde el azar lleva a los miembros de sus historias a cruzarse, no con anónimos personajes secundarios, sino con verdaderos protagonistas históricos. Es uno de los autores que me hicieron querer ser dibujante de historietas. Un autor integral, tanto desde el guión como el dibujo, tan personal y subjetivo. Siempre digo, que cuando encuentro algún sábado donde estar realmente tranquilo, no me importa repetir alguna lectura y releer por infinitésima vez La casa dorada de Samarkanda. Placer absoluto”.

 

“Corto (Maltés) tiene una diversidad de miradas sobre el mundo que terminan por delinear una época atemporal”.

 

Esta exaltación, el dibujante Marcelo Frusin (Hellblazer, L’expedition) la sabe enumerar: “Pratt es la aventura y el exotismo, la magia y los deseos, los viajes y la historia, las pasiones humanas narradas con la estilizada poesía de su dibujo, e iluminadas con sus maravillosas manchas de acuarela”. Al respecto, Esteban Tolj (El Pollo Palacios, Crónicas del inxilio) comenta que “Pratt sostenía que él antes que dibujante era un ‘fumetaro’, un historietista. No separaba la labor de guionar y dibujar, para Pratt eso iba junto. Narrativa pura, los textos apenas aparecían en diálogos o pensamientos. Dueño de un dibujo a pura síntesis, con trazos de pincel como hachazos definiendo el carácter de cada personaje, sugiriendo con una economía de líneas los paisajes y los detalles mínimos que daban ambiente. Creador de personajes, situaciones e historias únicas, llenas de aventura, humanidad y poesía. Escenas muchas veces de violencia cruda, pero también de humor en forma de ironías y críticas a situaciones extremas como el contexto de una guerra y la estupidez humana. En sus relatos subyace el valor de la amistad, la palabra de honor y el amor auténtico”.

Según Damián Couceiro (Planeta de los simios, Sons of Anarchy), “Hugo Pratt no sólo era un excepcional dibujante, con ese dominio de la línea y el pincel, esas manchas de tinta china que siempre me fascinaron y que torpemente sigo intentando emular, sino también un extraordinario narrador de aventuras. Significa una conexión muy grande con mi viejo, también un talentoso dibujante y amante de la obra de Pratt, que me abrió las puertas a la historieta a través de los libros y revistas que tenía en su biblioteca. Entre ellas, las viejas revistas Fierro o los primeros libros que leí de Corto Maltés: Bajo el signo de Capricornio y Corto Maltés en Siberia. Nunca voy a olvidar leer de chico ese asalto al tren transiberiano o las aventuras de Corto navegando en busca de un tesoro escondido”.

Un nexo generacional semejante sólo lo han logrado unos pocos y extraordinarios artistas. También porque, según la apreciación perspicaz de Bruno Chiroleu (Términus), “Pratt plasmaba historias que no eran más que excusas para mostrar emociones riquísimas y tremendamente caras a la condición humana. No escribía sobre la guerra, la política, los conflictos regionales, las sectas masónicas, ni sobre Siberia ni sobre Venecia. Escribía sobre la amistad, el amor, el resentimiento, la necesidad, el hambre: de mundo, de movimiento, de aventura. Pratt escribía sobre personas, no sobre personajes. Escribía sobre emociones, pero por sobre todo, sobre sus complejidades, su ambivalencia, sus matices, sus grises”.

En cuanto a la simpleza de línea de sus últimos trabajos, dueños de un minimalismo posible sólo en maestros del oficio, Rafael Ielpi explica que “Hugo Pratt fue simplificando la línea hasta convertirla, como al horizonte, en una línea recta y no otra cosa”. Otro tanto puede señalarse acerca del color, aspecto sobre el cual Esteban Tolj añade: “Lo dominaba con suaves y delicadas pinceladas de acuarela, como paisajes de ensueño. Nunca abandonó la presentación de sus páginas compuestas por pequeños cuadritos, que sólo de vez en cuando crecían a encuadres panorámicos, cuando el relato necesitaba tomar distancia o respiro, una sucesión de viñetas con un ritmo que lo emparentaban con la fluidez de una película”.

 

(C) LEANDRO ARTEGA

ROSARIO 12 (PAGINA 12)

24 de setiembre 2017

CRÓNICAS DE MOTEL

Mecánica Celeste

Por: Sam Shepard (1943-)

.

Sam Shepard Sam Shepard

.

para mi madre

Jane Elaine

.

“Jamás tan cerca arremetió lo lejos”

CÉSAR VALLEJO

.

*

Hay una mariposa Monarca en la acera de Ozona. La brisa se la lleva de acá para allá. Durante todo el día han estado estrellándose contra mi parabrisas, dejando salpicaduras rosadas y doradas en el cristal. He visto a una de ellas que caía a plomo desde el cielo y chocaba contra el asfalto de Highway 10 East. Debe de ser la época del año en la que tienen que morir.

.

16/10/80

Ozona, Texas

. 

*

Encontré un pájaro acuático muerto en medio de un aparcadero. No había coches. El pájaro estaba entero. Desmayado y sin huellas de sangre. Me lo llevé a casa y lo metí en la nevera. Al día siguiente mi Papá y yo lo llevamos por las casas de la…

Ver la entrada original 175 palabras más

IN MEMORIAM SAM SHEPARD (1942-2017) CRÓNICAS DE MOTEL

Mecánica Celeste

5.jpg

para mi madre

Jane Elaine

“Jamás tan cerca arremetió lo lejos”

CÉSAR VALLEJO

Hay una mariposa Monarca en la acera de Ozona. La brisa se la lleva de acá para allá. Durante todo el día han estado estrellándose contra mi parabrisas, dejando salpicaduras rosadas y doradas en el cristal. He visto a una de ellas que caía a plomo desde el cielo y chocaba contra el asfalto de Highway 10 East. Debe de ser la época del año en la qu e tienen que morir.

2.jpg16/10/80

Ozona, Texas

 

*

Encontré un pájaro acuático muerto en medio de un aparcadero. No había coches. El pájaro estaba entero. Desmayado y sin huellas de sangre. Me lo llevé a casa y lo metí en la nevera. Al día siguiente mi Papá y yo lo llevamos por las casas de la vecindad y preguntamos a la gente si había visto alguna vez a…

Ver la entrada original 2.154 palabras más

¡Vade Retro, monstruos!

¡Vade Retro, monstruos!

¡Vade Retro, monstruos!Repasamos al detalle el primer volumen de Términus Libros, dedicado a RIP Van Hellsing, el cazador de monstruos creado por Enrique Barreiro, Hernán Ferrúa y Enrique Santana.

 

Apariciones de antología

 Una primera aproximación al personaje que nos ocupa daría cuenta de los ocho episodios autoconclusivos a pura aventura y machaca presentados entre el tercer y décimo número de “Términus”. Allí aparecen por primera vez algunos secundarios de cierta relevancia, como el ‘Señor Lee’, oriental que es algo así como el armero de confianza del protagonista, o uno de sus jurados enemigos; nos referimos, obviamente, al militar norteamericano conocido como el Coronel.

Muchos peligros de distinta índole que el albino protagonista se sacó de encima apelando a los más diversos métodos. Ortodoxos algunos, heterodoxos otros. Después, no mucho más. Sabíamos de ciertos elementos propios del género Sci-Fi en la ambientación, pero sin mayores precisiones al respecto del momento histórico en el que transcurría la acción.

En lo formal, su apellido -con juego de palabras en idioma inglés incluido- nos remite al célebre matador del Conde Drácula, en la clásica obra literaria de Bram Stoker; de hecho, el cómic presenta a Rip como el último de su estirpe. Pero hay otro apellido ilustre involucrado en la génesis. El guionista Enrique Barreiro es hermano del gran Ricardo, ‘el loco’, acaso uno de los últimos autores argentinos seguidores de la escuela clásica de historieta iniciada por Héctor Germán Oesterheld. Esta obra fue en principio uno de los proyectos que su pronto deceso, en 1999, dejó trunco. Convocando a Hernán Ferrúa, escritor y guionista, y a Enri Santana, dibujante con amplia experiencia en el campo de la animación, tomó forma el grupo de trabajo que a partir de 2011 inició el periplo italiano del cazarrecompensas, para Aurea Editoriale, en las páginas de “Skorpio” y “Lancio Story”, con capítulos unitarios de ocho páginas, que vimos en Términus, y continuados de doce, que se presentan ahora.

 Operación cacería

 Términus Libros fue el paso siguiente a la experiencia de la antología rosarina con proyección nacional que en sus doce números supo aprender sobre la marcha, nucleando a buenos creadores para demostrar que desde la independencia, con tenacidad y talento, es posible generar y consolidar una propuesta capaz de seducir a los lectores. Sus editores, con Bruno Chiroleu a la cabeza,  resultaron ganadores de la convocatoria Espacio Santafesino, del Ministerio de Innovación y Cultura, lo que permitió el apoyo económico para solventar la publicación de libros completos de historieta, el primero de los cuales salió a la venta sobre fines de 2016, estando dedicado al mercenario asentado en New York.

“RIP Van Hellsing Vol. 1” está lujosamente editado, a buen precio, incluso, para los parámetros de nuestro mercado, y se compone de 160 páginas que compilan tres arcos argumentales de similar extensión, 48 páginas. Las tramas, si bien no llegan a ser una presentación formal del personaje, lo cierto es que permiten conocer algo más de su particular trabajo, la motivación que lo ha llevado a ser quién es y el interesante entorno en que se mueve; un futuro distópico, año 2037, donde la tecnología ha avanzado bastante y los peligros sobrenaturales están a la orden del día. Bastante más que lo que se vio en los unitarios, cabe destacar. La lectura es ágil en todo momento, en parte porque a la habitual dosis de acción que ya conocen quienes seguían “Términus”, se ha agregado una bienvenida porción de suspenso que enriquece cada uno de los relatos.

‘Monstruo’ es el título de la primera historia, que narra una contratación de RIP por parte del Coronel Mike Wallace, de la Inteligencia Militar. El proyecto confidencial denominado M-345, un prototipo de cyborg con plena autonomía de operatividad diseñado para la guerra a distancia, se ha dado a la fuga luego de un primer testeo de prueba en el campo, ocasionando gran cantidad de locas bajas civiles y saliendo de todos los radares del gobierno. ¿Qué salió mal con el robot? ¿Cómo se relaciona ese hecho con una serie de asesinatos a prostitutas en diversos barrios de la gran urbe? Esas y otras preguntas deberá responder Van Hellsing, empleando toda su astucia y cierto armamento provisto por el nieto de Lee. El final deparará no una, sino dos sorpresas relacionadas entre sí, además del surgimiento de un poderoso villano.

El segundo relato es ‘Trampa en el Casino’, y transcurre en Las Vegas. Allí ha sido convocado nuestro protagonista por el director de una conocida casa de juegos, Royal, en la que en el último tiempo han sucedido una serie de intrigantes robos a apostadores con buena fortuna, seguidos de lo que parecen ser extraños asesinatos, imposibles de continuar ocultando a la prensa. Esta vez, el trabajo consistirá en develar quiénes están detrás de estos golpes, y detenerlos, obviamente. Pero lo que parece ser una trama de desarrollo lineal se complica inesperadamente sobre el cierre, con la participación de un misterioso cuarteto de vampiros, que responden a un jefe tan oculto como omnipotente. La buena noticia es la aparición de una -no tan nueva- aliada, que siembra más dudas que certezas en el mercenario, obligándolo a repasar la historia de su propio linaje.

‘El líder de la manada’ es el título del tercer y último arco, que tiene que ver con una sangrienta disputa territorial por varios negocios ilícitos entre dos enemigos de antaño, vampiros y licántropos, cuyo epicentro geográfico vuelve a ser la ciudad del pecado. Hacia allí se dirigirá RIP luego de que un inesperado ataque a su fortaleza no le deje demasiadas opciones más que formar una frágil y peligrosa alianza con uno de los bandos en pugna. Las tensiones internas de uno y otro lado por la obtención del poder, más información acerca del pasado de la milenaria secta vampírica a la que pretende exponer y datos desconocidos sobre su propia ascendencia familiar, confluirán a toda acción en un final muy bien pensado, que cierra a medias, dejando varias puntas por explorar. Será cuestión de esperar el Volumen II para conocer la incidencia de estos acontecimientos a futuro en el gran plot central.

Contra todos los males de este mundo

Se me ocurre que la elección de esta obra para dar inicio a la colección de tomos ha sido por demás de acertada, tanto en el aspecto comercial como al que involucra a la factura  artística.

El imprevisible contexto de aventura, sazonado con una buena  mezcla de subgéneros -con predominio de elementos tecnológicos y fantásticos-, un entorno fuertemente urbano, además de la mínima y justa caracterización de los personajes intervinientes en las simples pero efectivas tramas -amigos y enemigos-, redundan en un cóctel capaz de atraer a un potencial público lector joven, más vinculado a otras formas de entretenimiento con predominio de lo visual, como el cine y los videogames, pero vuelven también al trabajo accesible para lectores más curtidos, identificados con otra época de nuestra historieta, como quién esto escribe.

Mucho de este mérito recae en el dibujante de turno, Enri Santana, cuyo estilo de dibujo y narrativa rebosan de dinamismo en la composición y puesta en página, manejándose perfectamente con el blanco y negro, incorporando algún que otro toque propio del gran Carlos Meglia, de quién fuese ayudante en la época de ‘Cybersix’, con guiones del inolvidable Carlos Trillo. Con un tratamiento de la acción casi cinematográfico y buenos recursos a la hora de dotar de expresividad a los diversos personajes -para ejemplo basta la rica gestualidad que expresa RIP en diferentes momentos, aunque use anteojos-, su trabajo basta para recomendar la compra del libro. Pasando en limpio, emociones fuertes y mucha machaca bien orquestada, en un sinuoso recorrido por los terrenos de lo sobrenatural, es lo que propone el tomo. Y no defrauda.

(c) MARIANO SICART

PUBLICADO EN FACEBOOK DE CENTRAL MUTANTE